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Article published in the “ Utrechts Niewsblad”. 26 th February, 2004

(…)De schilderijen van Ibarra zijn mysterieus en beelden gedroomde en innerlijke landschappen uit die gebaseerd zijn op pure emoties. Het werk heeft zich geleidelijk ontwikkeld van figuratief naar abstract.
Een aantal jaren geleden ontdekte de kunstenares dat abstractie voor haar gelijk staat aan het gevoel van ultieme vrijheid. Vroeger deed zij inspiratie op tijdens verre reizen. Nu vormen ooit opgedane indrukken de bron voor het werk.(…)

 

IRONISCHES SPIEL UND EXISTENZIELLE WUCHT (Article by Gabriele Weingartner Publisher in “Rheinpfalz”. June, 1, 2003)

 (…) Alicia Ibarra , informell malend und trotzdem, was ihren diffizilen Umgang mit den Farben anbelangt, geradezu altmodisch solide, ist vielleicht am verwechselbarsten unter der dreien. Sie arbeitet sozusagen „global“ in der Phalanx der gestisch und ungegenständlich tätigen Maler und Malerinnen Europas, wenn nicht der ganzen Welt, bannt einen aber nicht zuletzt deshalb vor ihre Grossformate, weil sich in den Binnenräumen ihrer Farberläufe Gedächtnis-Landschaften auftun, die Assoziationen anregen: unbeschränkt, unendlich. (…)

Gabriele Weingartner

 

ALICIA IBARRA: MIRANDO POR EL CRISTAL DE SUS PAISAJES
( Introduction in the catalogue Published on the occasion of the individual exposition in Sala Gaspar in Barcelona . Written by Doctor Jose Luis Arce Carrascoso. Professor of Philosophy in the University of Barcelona . January 2002)

 “No quiero utilizar ni conceptos, ni palabra…la emoción piensa en suaves tonos” (A.W.Schlegel)
Remitiendo hacia una infinita lejanía que sin embargo, de forma paradójica, no cesa de latir nunca en el fondo más íntimo de nuestra entraña, la obra de Alicia Ibarra , tiene el don de seducirnos con su lenguaje y embarcarnos para el descubrimiento de inéditas emociones. Sus lienzos se impregnan con el aroma de un mundo espiritualizado en su propio devenir, y en ellos comienza a despejarse un nuevo horizonte que la pesada cadena del entorno urbano ha venido ocultando constantemente. Nuevamente aquí, puede escucharse el suspiro de otros espacios y otros tiempos que permanecen en el fondo inconsciente de nuestras primeras vivencias que, milagrosamente, no han sucumbido bajo el paso demoledor de una razón bárbara y positivista.
Precisamente, bajo este presupuesto, el conocido cuento de Lewis Carroll que narra la historia de un mundo insólito donde todo es original y en el que siempre ocurre lo inesperado, podría darnos la clave que abriera las puertas a este paisaje de “rimas y leyendas”. Pero desgraciadamente, ello sería optar por un procedimiento excesivamente largo para esta ocasión. Digamos, antes bien, que cuando el pensamiento filosófico ha caído en la cuenta de que es la metáfora la que nos transporta en su interior, permitiendo el exceso a insospechados horizontes en los que resuena la voz del silencio, también nosotros podemos asistir al nacimiento de una nueva alegría como la que se muestra en esta pintura. Desbordando todos los cauces que impone la fría lógica, amanecen, con temblorosa y frágil textura, unos nuevos márgenes para la ensoñación.(…)
La obra de Alicia Ibarra es una instancia milagrosa en la que aquella naturaleza se vuelve a instaurar desde una mirada cálida, como la del brillo del metal de sus pigmentos, y se desvela, surgiendo como un espejo.
Todo un elenco de rincones silenciosos se mantiene alumbrado por el fuego de los cielos. La fragilidad de su ritmo se recoge bajo la mística de una palabra irrepetible en su misma eternidad, para decirse desde una subjetividad esencialmente creadora. Y, con ello, un suspiro misterioso se anuncia a través de esas imágenes, que, aun cuando se contemplan por primera vez, nos resultan ya familiares. Alicia Ibarra , como los poetas románticos, propone un viaje a lejanos campos de ensueño, para encontrar en ellos las evocaciones más queridas. Su paisaje, poesía pintada, es un presagio de mil sentimientos y añoranzas:

El mundo se hace sueño.
El sueño mundo,
Y aquello que creíamos cumplido
Solamente lo vemos acercarse de lejos.
Empieza el reino libre de la fantasía,
Difuminándolo todo entre su mágica niebla”

Novalis, Enrique de Ofterdingen .
Jose Luis Arce Carrascoso
Catedrático de Filosofía Universidad de Barcelona

 

ALICIA IBARRA: MATERIA VIVA
(Article by Javier Rubio Nomblot. Published in the art magacín “El punto de las artes” on the occasion of the individual exhibition in the Galeria Bennassar in Madrid in April 2001)

Por más que tenga sus detractores una pintura sólidamente fundamentada en eso que llamamos “la cocina”, siempre nos ha parecido peligroso criticar esta forma de abordar la práctica artística: es muy difícil desligar la investigación de los procedimientos y materiales –nuevos o no- del cultivo del lenguaje y su desarrollo. La historia del arte transcurre paralela a la del descubrimiento de nuevos medios. ¿Cuantos movimientos contemporáneos –por no hablar del neo-conceptual en boga, basado en sorprendentes hallazgos que son sin duda pura “cocina”- dependen de la peculiar forma que tiene el artista de manipular la materia?. Alicia Ibarra (Barcelona 1961) ha cuajado una exposición deliciosa, en la que cada cuadro es un tributo a las infinitas posibilidades del óleo, del pigmento y del barniz (que a fin de cuentas, son los materiales aquí presentes: lo demás es imaginación y sensibilidad) y donde todo parece transmutarse, cargarse de sentido y de significados. Recordamos su individual del 98, dedicada a las viejas mansiones de estilo colonial que la cautivaron durante su periplo sudamericano; también aquellos eran cuadros mágicos, donde uno podía perderse, hallando siempre un nuevo matiz, un detalle; y también en aquellas obras el dibujo tomaba forma de incisión en la materia y se iluminaba con el color cambiante de la infrapintura. Alicia Ibarra ha dedicado esta exposición a un único motivo, aún más sencillo y, sin embargo, esa imagen que se repite en cada cuadro da pié a todo un universo de luces, de texturas y sensaciones. La mayoría de las obras nos transportan a un interior apacible, confortable de casa antigua. Aparece, grabado en la materia brillante (al acercarnos al cuadro vemos infinitos destellos, como si se hubiera incluido polvo metálico) el perfil de una butaca antigua y, al fondo, una habitación decorada acaso con motivos florales o telas estampadas (hay una segunda serie de cuadros dedicada a estos motivos: son estudios de hojas y plantas, un jardín soñado que se nos antoja infinito). La pintura tiene el tacto de la piel, se hincha y se cuartea; el pigmento parece terciopelo, gruesas pinceladas hacen las veces de marco y los barnices devienen aire traslúcido, luz velada: Alicia Ibarra transforma la materia en algo vivo y siempre cambiante.

Javier Rubio Nomblot

 

PINTURA: FUERZA EQUILIBRADA Y SENSIBLE
LA ENERGIA DE LA FLOR

Article by Jose Maria Cadena. Published in th “Periodico de Catalunya” (March, 16, 2001)

Alicia Ibarra expone en Carme Espinet su capacidad expresiva. Recuerdo que a principios de los años 90 me interesó la exposición de Alicia Ibarra (Barcelona 1961) en la desafortunadamente desaparecida Sala Gaspar. Había vitalidad en su color; una vitalidad que se mantiene intacta e incluso se ha acrecentado en la exposición con la que ahora, tras una larga ausencia, volvemos a verla en Barcelona.
No es que hubiera abandonado la pintura, sino que, como cuenta Raquel Medina en el catálogo, residió y expuso en Holanda y Alemania. Actividad fructífera, pues ha adquirido amplitud de concepto y lo aplica a temas en apariencia mínimos –representación de plantas y flores- y que crecen en su pintura. Así demuestra que no hay asunto pequeño, ya que el artista es el que ha de dar categoría a las obras que realiza.
Alicia Ibarra halla unos colores que no son los convencionales de la naturaleza, sino que expresan diversos estados anímicos. A través de ellos expresa situaciones y nos sitúa en una nueva manera de entender los propios recuerdos. Se trata de un ejercicio pictórico en plenitud de entrega y que no persigue la representación de las formas, sino la sugerencia de las necesidades que tiene el espíritu.

Jose María Cadena
El Periódico de Catalunya 16- 03-2001

 

EL PAISAJE QUIMERICO DE ALICIA IBARRA
(Introduction in the catalogue published on the occasion of the individual exhibition in The Museum of Modern Art of Tarragona, Spain in November 1993 by Raquel Medina, art critic).

 En esta exposición en las salas del Museo de Arte Moderno de Tarragona, Alicia Ibarra nos presenta un conjunto de obras, fruto de sus últimos viajes a Venezuela y a la isla de San miguel en las Azores.
Quizás habría que decir para empezar que esta artista es una contumaz viajera, casi tan viajera como pintora, que conjuga armoniosamente ambas actividades hasta el punto de hacerlas estrechamente complementarias. Sus frecuentes escapadas, o “viajes de trabajo” como ella los llama, constituyen un aporte primordial para el mantenimiento óptimo de su creatividad e inspiración. Podríamos compararla con aquellos viajeros románticos que se apasionaban con el paisaje hasta el punto de considerarlo como una experiencia sublime de comunión con la naturaleza, con otras arquitecturas y costumbres que, aunque exóticas para ellos, lograban sentir como propias, e incluso como algo íntimo.
Motivada por un análogo afán, Alicia elige destinos que conecten con su sensibilidad. Le inspiran lugares con un encanto especial, dotados de una exuberante vegetación tropical, pero también de jardines, setos y árboles. Le atrae sobre todo la melancolía decadente de arquitecturas como la colonial con sus abarrocados perfiles… (…)
Tras el regreso, en la intimidad de su estudio barcelonés, aquellas vivencias sentidas, interiorizadas, se convierten en punto de partida para dejar volar libremente la imaginación y así iniciar la creación de sus cuadros según un proceso casual en el que la obra parece ir surgiendo por si misma, al tiempo que deja de parecerse al modelo natural.
La técnica casi alquimista, participa de la fantasía que caracteriza todo el proceso. Ibarra prueba continuamente nuevos materiales y mezclas, obteniendo calidades y texturas inéditas que, en algunos casos, son irrepetibles, dada la espontaneidad y despreocupación de tales experimentaciones… (…)
Si los contemplamos con el necesario sosiego, estos cuadros no se limitan a deleitar nuestros sentidos. Ejercen una poderosa atracción sobre nosotros, son capaces de sumergirnos en un misterioso universo de sugerencias poéticas y oníricas, nos transportan a lugares evocados y nos despiertan sensaciones o recuerdos, una fascinante experiencia en la que la autora nos hace partícipes de su fértil imaginación.
Sin embargo, Alicia Ibarra no se deja entumecer por esa magia que tantos éxitos le viene deparando. Cada vez más valiente en sus propuestas, superando etapas precedentes, vemos que en muchas obras actuales no vacila en romper la languidez y el encanto con acordes disonantes, osadías cromáticas, formales e incluso compositivas. En conjunto, observamos en este punto de su trayectoria un mayor distanciamiento de de la realidad, de la estética convencional, una tendencia a la abstracción, a acentuar el juego de ambigüedades y aparentes disonancias, todo lo cual es indicativo de su constante inquietud creativa y de su actitud de apertura a nuevos horizontes.

Raquel Medina
Historiadora y crítica de arte.
Miembro de ACCA y AICA